¿Qué llevas en ese bolsillo? Esa pregunta la estuve escuchando hasta bien entrado el año 2001 y todo por mí primer celular del cuál no deseaba deshacerme. Les cuento que para el año de 1998 este modelo era el más portátil que había en el mercado de P.R., entre otros. Aseguro al lector, que al día de hoy el cacharro funciona perfectamente. Realmente el momento en que experimenté la necesidad de cambiar mi celular fué en unas navidades de 2001. Sucedió de esta manera; mientras me arreglaba para salir de mi casa, deposité aquel ladrillito de pasta negra en el bolsillo de mí camisa y observaba mi reflejo en el espejo. Ahí fué que sintiéndome sumamente ridículo con aquello que sobresalía de mi pecho, quité aquella mole de mi bolsillo y filosofé un rato con la urgencia de "upgradearme". Mí querido"GUOLQUI TOLQUI" se acababa de transformar en un cachibache.